Después de dos Spider-Man que fijaron el estándar de los juegos de superhéroes, Insomniac Games tenía en las manos al personaje más pedido por los fans de Marvel. Marvel's Wolverine salió el 15 de septiembre de 2026 como exclusivo de PS5 y lo hizo con números de éxito —1,9 millones de copias en tres días—, pero con una recepción mucho más tibia de lo esperado: 77 en Metacritic, el promedio más bajo de un juego de PlayStation Studios en toda la generación. La pregunta es por qué un juego con un Logan tan bien logrado termina dejando gusto a poco.

Una historia que pide más pantalla

La trama arranca tres años después de que Logan dejara el Team X. Un viejo compañero lo vuelve a meter en el juego: mutantes que desaparecen sin dejar rastro y, detrás, el industrial Bolivar Trask y su milicia de Reavers cibernéticos. La investigación recorre Canadá, Madripoor y Japón, y en el camino aparecen Jean Grey, Sabretooth, Mystique y Lady Deathstrike, mientras el pasado de Logan —y los experimentos del genetista Nathaniel Essex— asoman entre recuerdos fragmentados.

Con Walt Williams y Jon Paquette en la escritura, la historia es el mejor motivo para seguir jugando: las actuaciones están a la altura y el tono es más adulto y sombrío que el de cualquier Spider-Man. El problema es que deja preguntas sin responder y tiene un ritmo irregular, que alterna tramos excelentes con otros de relleno.

Marvel's Wolverine review PS5

Garras, furia y un factor curativo con sentido

El combate cuerpo a cuerpo es directo y brutal. Las garras de adamantium se sienten pesadas, los remates son tan sangrientos como uno espera de Wolverine y la barra de furia resuelve con inteligencia el famoso factor curativo: si los enemigos te bajan la vida, gastás una barra de furia para recuperarla y volver a la pelea. Como la furia se vacía fuera del combate, el juego te empuja a jugar siempre al ataque, que es exactamente como tiene que sentirse Logan. En las primeras horas funciona de maravilla.

Pero el sistema no evoluciona lo suficiente. La variedad de enemigos —soldados de Trask y Reavers en Madripoor, Centinelas más adelante, ninjas de La Mano en Japón— no alcanza para sostener una campaña larga, y a mitad de camino las peleas empiezan a repetirse. Varios de los medios más grandes coincidieron en el mismo diagnóstico: es sólido, pero pocas veces sorprende.

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Un diseño que mira demasiado hacia atrás

Marvel's Wolverine no es un mundo abierto: es una aventura de acción lineal en tercera persona, con escenarios cerrados y secuencias cinematográficas medidas al milímetro. Esa decisión le da foco y espectacularidad, pero también lo hace sentir como un juego de otra época. Donde Spider-Man te soltaba en Nueva York, acá el recorrido está marcado y deja poco espacio para explorar o experimentar. Para buena parte de la crítica ese es el gran problema: un juego prolijo y caro que juega a lo seguro en casi todo.

Marvel's Wolverine review PS5

Apartado técnico: músculo de PS5

Donde no hay discusión es en lo visual. Los neones de Madripoor y las peleas contra Centinelas gigantes están entre lo más impactante que se vio en la consola. Las animaciones de Logan, los efectos y la escala de algunos jefes muestran a Insomniac en plena forma técnica. Es un juego hecho para lucir la PS5, y lo consigue.

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Veredicto

Marvel's Wolverine es un buen juego de acción con un protagonista impecable, una historia con momentos muy potentes y un apartado técnico de primer nivel. Pero también es el juego más conservador de Insomniac en una década: lineal, repetitivo en su segunda mitad y con una estructura que no se anima a tomar riesgos. Si sos fan del personaje, vas a disfrutar cada garrazo. Si esperabas el próximo gran salto de los juegos de superhéroes, todavía hay que esperar.