Siete años después de los hechos de Control, Remedy volvió al universo del Federal Bureau of Control con su apuesta más arriesgada. CONTROL Resonant salió el 24 de septiembre de 2026 para PS5, Xbox Series X|S y PC, y cambia casi todo: nuevo protagonista, nueva ciudad y un combate que deja el arma de fuego para pelear cuerpo a cuerpo. La crítica lo recibió muy bien —84 en Metacritic, por encima del 82 del original—, aunque con dudas sobre cómo se sostiene su combate a largo plazo.

Manhattan, tomada por el Hiss

El protagonista es Dylan Faden, el hermano de Jesse, que despierta de un coma para descubrir que el Hiss escapó de la Oldest House y se desparramó por las calles de Manhattan, junto con el Moho. El FBC necesita a todos sus agentes, y Dylan —un personaje incómodo y desconfiado después de años encerrado por el propio Buró— termina siendo la pieza clave. Su construcción es uno de los grandes aciertos: la crítica destacó su desarrollo y el elenco que lo rodea. La discusión está en la historia general, que para varios medios no tiene la inventiva ni lo enigmático del primer juego.

CONTROL Resonant review

El Aberrante: un arma, cuatro formas

El gran cambio está en el combate. Dylan pelea con el Aberrante (Aberrant), un arma que cambia de forma: martillo, espada, guadaña y puños. Elegís una forma principal para los ataques básicos, una secundaria para los especiales y cargados, y un remate de combo. Sobre eso se apilan árboles de talentos, estadísticas y personalización, con la estructura de un RPG de acción. Habilidades como Reach permiten moverse por espacios que ya no respetan la física, Shift te deja volar y las anomalías de gravedad cambian por completo la forma de encarar cada zona.

Cuando funciona, es acción con muchísimo estilo. El problema aparece con las horas: varios análisis señalan encuentros repetitivos, poca variedad de enemigos y una profundidad de RPG menor de la que prometen sus menús. Algunos medios lo encontraron hueco y mal balanceado; la mayoría lo disfrutó, aunque reconoce que se estira más de la cuenta.

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Zonas enormes en lugar de un mundo abierto

CONTROL Resonant no es un mundo abierto clásico: Manhattan está dividida en zonas grandes, distintas y amplias, cada una deformada a su manera por lo paranatural. Rascacielos que se pliegan sobre sí mismos, calles que desafían la gravedad y estructuras imposibles le dan a cada área una identidad propia. Algunos críticos sintieron que ciertos espacios abiertos quedan algo anticuados, pero en conjunto el diseño premia la exploración.

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Una dirección de arte de otro nivel

Si hay un consenso total, es el apartado visual. La dirección de arte de Remedy está entre lo mejor del año: una Manhattan rota, iluminada por los poderes de Dylan, con efectos de partículas y arquitectura imposible que convierten cada captura en un póster. Es el tipo de juego que te hace frenar a mirar.

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Veredicto

CONTROL Resonant es una secuela valiente: cambia de protagonista, de ciudad y de forma de jugar, y la mayoría de esas apuestas sale bien. Dylan es un gran protagonista, el Aberrante tiene un potencial enorme y la dirección de arte es de lo mejor que se vio este año. Le pesan un combate que se repite en la recta final, la poca variedad de enemigos y una historia menos sorprendente que la del original. Si te gustó Control, o si buscás un RPG de acción con una identidad visual única, vale la pena.