Cuando Arc System Works —los mismos que perfeccionaron el fighting game con Guilty Gear Strive y Dragon Ball FighterZ— anunció que iban a hacer un peleador de Marvel, el hype fue inmediato y justificado. El resultado, Marvel Tōkon: Fighting Souls, llegó el 6 de agosto de 2026 a PS5 y PC con la promesa de ser el peleador definitivo del universo Marvel. En PlayStation 5, esa promesa se cumple con creces. En PC, en cambio, el lanzamiento fue una catástrofe que dejó a miles de jugadores sin poder acceder al juego que compraron.
El sistema 4v4 que lo cambia todo
El núcleo de Tōkon es un sistema de tag-team de cuatro personajes que se desbloquea progresivamente durante cada pelea. No arrancás con los cuatro disponibles desde el primer round: los desbloqueás cumpliendo condiciones específicas en combate, como acumular cierta cantidad de daño o ejecutar Wall Breaks: rupturas de pared que transportan literalmente la batalla a una nueva zona del escenario. Es una mecánica brillante que introduce tensión narrativa dentro de cada match. El rival sabe que, si aguantás, vas a ir sumando más refuerzos al ruedo, y eso cambia completamente la lectura táctica de cada pelea.
Hay tres tipos de asistencias para configurar tu equipo: shooter (proyectil a distancia), vertical (cobertura aérea) y assault (extensión de combos). La combinación correcta entre tu personaje principal y sus tres asistentes abre un abanico enorme de sinergias. Probé decenas de combinaciones a lo largo de mis horas con el juego y todavía seguía encontrando nuevas formas de encadenar ataques y crear situaciones de presión imposibles de manejar para el oponente. Arc System Works conoce el oficio: la profundidad mecánica evoca lo mejor de Guilty Gear, pero con una curva de aprendizaje que invita en lugar de intimidar.
El roster de lanzamiento son 20 personajes organizados en cinco equipos temáticos: los X-Men Inquebrantables, los Guardianes Increíbles, los Vengadores Peleadores, los Caballeros de Doom y los Samurái Outriders. Cada equipo tiene coherencia tanto temática como mecánica, con personajes diseñados para roles específicos dentro del sistema de asistencias. Es un roster respetable, aunque para una IP del tamaño de Marvel se siente algo acotado. Ya está confirmado el primer DLC —Phoenix y Cíclope como pareja— y todo indica que el soporte post-lanzamiento va a ser ambicioso.
Historia: Kieron Gillen al mando del guión
El Modo Episodio es la gran apuesta para el jugador solitario y está escrito íntegramente por Kieron Gillen, el mismo responsable de las aclamadas series de X-Men, Thor e Iron Man en los cómics. Que Marvel haya puesto a alguien de ese calibre a cargo del guión dice mucho de las ambiciones del juego. La historia dura entre seis y ocho horas, dividida en capítulos por equipo, lo que permite profundizar en personajes que raramente tienen protagonismo en los videojuegos. La trama de multiverso que conecta todo tiene sus propios momentos emotivos y referencias internas que van a hacer las delicias de los fans del cómic. No va a ganar ningún premio literario, pero es el modo historia de un peleador que por fin tiene algo que decir.
Además del Episodio, hay un modo Arcade clásico, tutoriales exhaustivos que van de lo básico hasta la teoría de frames, y modos online casual y competitivo con crossplay completo entre PS5 y PC. El compromiso con el contenido single-player es notable en un género donde muchos juegos salieron en los últimos años casi vacíos de contenido offline.
Arte y sonido: presentación de otro nivel
La dirección de arte es, sin exagerar, extraordinaria. El estilo anime de Arc System Works —que refinaron iteración tras iteración con GGS, DBFZ y Blazblue— acá alcanza un nuevo pico. Los personajes de Marvel tienen una lectura visual impecable en movimiento: Spider-Man se mueve como si acabara de salir de las páginas de un cómic de Ditko pasado por filtro de animación japonesa contemporánea, Thor tiene el peso gravitacional que corresponde a un dios del trueno, y Star-Lord parece sacado de la mejor película de acción de los 80. Los efectos de partículas de los supers son pura espectacularidad: animaciones de varios segundos que mezclan citas a las mejores portadas del cómic con la fluidez del anime más moderno.
La banda sonora eligió un camino arriesgado y funcionó: cada equipo tiene un género musical distinto. Los X-Men llevan temas orquestales épicos con tono melancólico; los Guardianes tiran hacia el synthwave y el pop ochentero; los Vengadores tienen rock épico bien ejecutado. En combate, la música se adapta a la tensión de la pelea, subiendo de intensidad cuando el marcador se aprieta. El voice acting está en inglés con subtítulos en español, y el casting es de primer nivel.
El elefante en la habitación: el port de PC
Todo lo anterior se aplica a la versión de PlayStation 5, donde el juego corre a 60fps sólidos sin una sola caída. La versión de PC es, al momento de esta reseña, otro juego completamente. El lanzamiento fue un desastre en tiempo real: la obligación de vincular una cuenta de PSN —que Sony bloquea activamente en 132 países— dejó a miles de jugadores sin poder acceder al título que compraron. Easy Anti-Cheat directamente impide que el juego se ejecute en Linux y SteamOS, cortando de raíz a toda la comunidad de Steam Deck. Y para los que sí logran entrar, los reportes generalizados de caídas de framerate y stuttering hacen del juego una experiencia frustrante incluso en hardware de alta gama.
A las 48 horas del lanzamiento, el score de reseñas de Steam había caído al 43% de positivas. La comunidad competitiva canceló torneos en PC y los trasladó a PS5. Sony y Arc System Works prometieron parches urgentes, pero al cierre de esta reseña los problemas persisten. Si tenés una PS5, compralo sin dudarlo. Si jugás en PC, esperá al menos dos o tres semanas de parches antes de invertir.
Veredicto
Marvel Tōkon: Fighting Souls es, en PlayStation 5, uno de los mejores juegos de lucha del año y probablemente el mejor título de Marvel en más de una década. El sistema 4v4 con Wall Breaks es inventivo sin volverse caótico, el Modo Episodio tiene sustancia narrativa real, y Arc System Works demostró que puede manejar una IP masiva sin perder su identidad de diseño. Si nunca te interesaron los fighting games, este podría ser el que te convenza de probar el género: es profundo cuando querés que lo sea, y espectacular incluso cuando solo lo mirás sin jugar.
El problema es que la versión de PC —la más accesible económicamente para muchos jugadores— es un producto a medio terminar en el momento de la compra. La exigencia de PSN que no funciona en un tercio del mundo, el anti-cheat que destruye la experiencia en Linux, y el rendimiento deficiente no son bugs menores: son decisiones que le impiden a una porción grande de la base de usuarios de Steam disfrutar lo que pagaron. En PS5: un 9. En PC: un 6 mientras no lleguen los parches. Este 8.0 es el promedio honesto de las dos realidades.


