Tras años de misterio y retrasos, Pragmata finalmente llegó, y resultó ser una de las propuestas más originales y valientes de Capcom en mucho tiempo. Un sci-fi atmosférico que mezcla acción y puzzles de una forma que no se parece a nada que hayas jugado.

Pragmata

La Luna y dos almas solitarias

Encarnás a Hugh, un astronauta varado en una estación de investigación en la Luna, junto a Diana, una misteriosa niña androide. La relación que se construye entre ambos —un hombre rudo y una IA con forma de niña— es el corazón emocional de una historia intrigante, melancólica y muy humana.

El vínculo va creciendo a lo largo de la aventura, y termina siendo lo que más te atrapa.

Disparar y hackear al mismo tiempo

La mecánica estrella es brillante: mientras le disparás a los enemigos robóticos, tenés que resolver en tiempo real un puzzle de hackeo (gracias a Diana) para bajarles las defensas y poder dañarlos de verdad.

Manejar ambas cosas a la vez —apuntar con una mano y resolver el rompecabezas con la otra— crea un ritmo de combate tenso, único y enormemente satisfactorio cuando le agarrás la mano.

Pragmata

Atmósfera de ciencia ficción de autor

El apartado visual y sonoro es de primerísima. La estación lunar abandonada, la soledad del espacio, el diseño futurista y la iluminación crean una atmósfera envolvente, muy en la línea de la mejor ciencia ficción cinematográfica.

Capcom demuestra, una vez más, que su motor RE Engine es de los mejores de la industria.

Veredicto

Pragmata es una rareza valiente, fresca y memorable. Su combate-puzzle innovador y su historia intimista lo vuelven una experiencia distinta para quien esté cansado de lo de siempre. Capcom se animó a arriesgar, y le salió muy bien.