Si la Parte 1 nos voló la cabeza, Final Fantasy VII Rebirth directamente la rompe en mil pedazos. La segunda entrega de la ambiciosa trilogía de Square Enix toma todo lo bueno de Remake y lo expande a una escala monumental. Es, sin exagerar, uno de los mejores JRPG de la generación y una carta de amor al clásico de 1997.

Final Fantasy VII Rebirth

El mundo por fin se abre

Tras escapar de Midgar, Cloud y compañía salen al mundo abierto, y vaya mundo. Cada región —Grasslands, Junon, Corel, Gongaga, Cosmo Canyon— es enorme, preciosa y está repleta de cosas para hacer: exploración a caballo de chocobo, torres de comunicación, combates, fauna que catalogar y secretos por todos lados.

La sensación de aventura es total. A diferencia de muchos mundos abiertos genéricos, acá cada zona tiene su identidad, su bioma y su música, y recorrerlas es un placer constante que nunca se siente como relleno vacío.

El mejor combate de la saga

El sistema híbrido (acción en tiempo real + ATB táctico) llega a su punto más alto. La gran novedad son las habilidades de sinergia: ataques combinados entre dos personajes que son tan vistosos como estratégicos, y que premian que conozcas a fondo a tu equipo.

Cambiar entre Cloud, Tifa, Aerith, Barret, Red XIII, Yuffie y Cait Sith sobre la marcha nunca se sintió tan fluido. Cada uno juega completamente distinto, y dominar el ritmo de bloqueos, esquives y ATB es de lo más satisfactorio que vas a encontrar en un RPG de acción.

Final Fantasy VII Rebirth

Un festival de minijuegos

Rebirth está reventado de contenido secundario, y de una calidad insólita. El Queen's Blood, su juego de cartas, es tan adictivo que merecería un lanzamiento aparte. A eso sumale el Gold Saucer, carreras de chocobos, piano, dominado de pelota, combates de gimnasio y decenas de actividades más.

Hay tanto para hacer que es fácil perder diez horas sin tocar la historia principal. Algunos lo verán como exceso; los fans lo van a ver como un sueño hecho realidad.

Emoción, espectáculo y banda sonora

La historia avanza hacia momentos icónicos que los veteranos esperan con el corazón en la mano, y Square Enix los maneja con una sensibilidad y un espectáculo abrumadores. El apartado audiovisual es de los mejores de la generación.

Mención especial para la banda sonora: decenas de arreglos orquestales de los temas clásicos que te ponen la piel de gallina. Es, posiblemente, el mejor soundtrack del año.

Final Fantasy VII Rebirth

Veredicto

Final Fantasy VII Rebirth es un peso pesado en todo sentido: enorme, generoso, hermoso y profundamente emocionante. Tiene algún altibajo de ritmo por su propia ambición, pero el conjunto es sobresaliente. Cierra mejor que nunca el camino hacia Revelation (la Parte 3) y se planta como un imperdible absoluto del rol moderno. Una joya que justifica la espera.