El primer The Sinking City de Frogwares —lanzado en 2019— era un juego raro que apostaba por hacer del trabajo detectivesco su mecánica central: reunir evidencia, construir deducciones, navegar un Oakmont lovecraftiano que se hundía bajo el peso de algo que no tenía nombre. Era más juego de investigación que horror, y en eso residía buena parte de su identidad. La secuela tira ese manual por la borda de manera deliberada. The Sinking City 2 llega el 18 de agosto de 2026 a PC (Steam, Epic Games Store, GOG), PlayStation 5 y Xbox Series X/S como un título de survival horror puro, construido en Unreal Engine 5, con la investigación degradada de mecánica central a capa opcional. El precio es 49,99 dólares, y una demo gratuita ya está disponible en Steam ahora mismo.

Frogwares es un estudio ucraniano que siguió desarrollando juegos a pesar del conflicto en curso en su país, y The Sinking City 2 representa su apuesta más ambiciosa hasta la fecha: un mundo semiabierto, un nuevo motor gráfico, un cambio radical de género y una expansión del lore lovecraftiano que el primer juego construyó. El cambio de dirección no es una capitulación al mercado sino una decisión creativa de largo plazo: el estudio quería explorar qué pasaba cuando el horror dejaba de ser el telón de fondo y se convertía en el protagonista. La secuela responde esa pregunta en un Arkham que ya no es un puerto costero en declive sino una ciudad devastada por una inundación sobrenatural y casi completamente abandonada.

De detective a sobreviviente: el giro de diseño de la secuela

El cambio más importante de The Sinking City 2 respecto del original es estructural: donde el primer juego ponía la investigación en el centro del loop —recopilar pistas, reconstruir escenas, elegir conclusiones—, la secuela invierte la jerarquía. Ahora el loop central es supervivencia: gestión de recursos escasos, inventario limitado, combate con armas de la época y exploración cuidadosa de un entorno hostil. Los casos de investigación existen pero son opcionales; nunca bloquean el progreso, pero completarlos desbloquea rutas más seguras, suministros y mejoras que aumentan las posibilidades de sobrevivir al siguiente encuentro. El resultado, según las previews, es un juego que abraza conscientemente las convenciones del survival horror contemporáneo mientras preserva el ADN de resolución de misterios que hizo reconocible al estudio.

Captura del juego

Calvin Rafferty en el Arkham inundado de los años 20

El protagonista de esta entrega es Calvin Rafferty, un ocultista y aventurero que llega a Arkham —la ciudad icónica de la mitología de H.P. Lovecraft— en la década de 1920, después de que una inundación sobrenatural devastara el lugar y expulsara a casi todos sus habitantes. El mundo semiabierto del juego presenta un Arkham en ruinas, con edificios inundados, calles anegadas y los restos de una civilización que no entendió con qué estaba lidiando. Los enemigos son las Slither, entidades que poseen y reactivan a los muertos —una variante del horror zombi clásico con capas de mitología lovecraftiana encima. El combate usa armas de fuego de época y armas cuerpo a cuerpo, y la escasez de munición y recursos es, según Frogwares, un pilar de diseño deliberado para mantener la tensión.

Captura del juego

La investigación como opción, no como obligación

La decisión de hacer la investigación completamente opcional es la más arriesgada de la secuela, y también la que más divide a los fans del original. El sistema detectivesco de Frogwares —que también aparece en la saga Sherlock Holmes del estudio— es lo que distingue a sus juegos de la competencia; convertirlo en un sistema auxiliar es una apuesta sobre qué audiencia va a buscar la secuela. El argumento de diseño es coherente: en un juego donde la supervivencia es el eje central, los casos de investigación tienen sentido como recompensa por la exploración profunda, no como requisito para avanzar. Resolver un caso no te da el camino al siguiente objetivo sino ventajas concretas —suministros, rutas alternativas— que hacen las secciones de acción más manejables. Es el tipo de diseño que recompensa la curiosidad sin castigar a los que prefieren jugar el horror en su forma más directa.

Unreal Engine 5 y demo gratuita disponible ahora

La transición a Unreal Engine 5 le da a The Sinking City 2 una fidelidad visual que el motor del original no podía entregar: el Arkham inundado de los años 20 se beneficia de la iluminación volumétrica, los reflejos en el agua estancada y la densidad de detalle que el nuevo motor permite. El juego ya tiene soporte para HDR confirmado, y un gameplay extended de 12 minutos publicado a fines de julio mostró nuevas locaciones, armas y el sistema de interacción con NPCs. Más importante aún: la demo gratuita está disponible ahora en Steam para cualquiera que quiera probar el juego antes del 18 de agosto. Las demos previas de The Sinking City 2 ya habían generado interés considerable —fue uno de los títulos más jugados de Steam Next Fest— y la demostración actual sirve como el mejor argumento para convencerse antes del lanzamiento. Si te interesa el Arkham de Lovecraft con mirada de survival horror, la demo es el lugar para empezar.