El mercado global de memorias atraviesa una de sus peores crisis en más de una década, y los armadores de PCs gaming y compradores de handhelds son quienes más la están sufriendo en el bolsillo. La escasez de chips DRAM y NAND que arrancó a fines de 2025 se profundizó durante todo el 2026, y los precios de la RAM DDR5 para PC acumulan subas de entre el 90% y el 400% según el kit específico. Los grandes fabricantes como Micron, Samsung y SK Hynix están priorizando la producción de HBM —la memoria de alto ancho de banda que consumen los chips de IA para data centers— en detrimento de la DDR5 convencional que usa el mercado de consumo masivo.
La causa principal de esta tormenta perfecta es la explosión de la demanda de inteligencia artificial. Los chips de IA de última generación, como los Blackwell Ultra de Nvidia y los Gaudi 4 de Intel, consumen cantidades masivas de memoria HBM, cuya producción ocupa las mismas líneas de fabricación que se usarían para DDR5 y LPDDR5. TrendForce confirmó en septiembre de 2026 que el suministro de DRAM sigue siendo crítico porque los proveedores están favoreciendo la HBM y la memoria de servidor por su mayor margen de ganancia. El CEO de Intel, Lip-Bu Tan, fue aún más directo: declaró públicamente que en algunos segmentos del mercado los precios de la memoria ya subieron entre cinco y siete veces respecto a los niveles de 2024.
Para los armadores de PCs gamer, el golpe en el bolsillo es directo y sin anestesia. Un kit de 32 GB DDR5-6000 que en su punto más bajo llegó a costar menos de $90 dólares hoy cotiza alrededor de los $529 en los principales retailers de Estados Unidos. La situación es aún más dramática para capacidades mayores: un kit de 64 GB DDR5 que costaba $195 en 2025 hoy puede llegar a los $788, según el seguimiento de precios publicado por medios especializados. Marcas como Lenovo, Dell, HP, Acer y ASUS ya advirtieron aumentos de entre el 15% y el 30% en el precio final de sus equipos, con proyecciones de que la suba podría llegar al 30% adicional si los costos de componentes no se estabilizan antes de fin de año.
Los handhelds gaming son los dispositivos más golpeados de todo el ecosistema, ya que su perfil de bajo consumo los hace altamente dependientes de la LPDDR5 de alta eficiencia, cuya escasez es aún más aguda. El MSI Claw ya aparece en algunos retailers a $1.799 dólares, un precio que hace apenas dos años correspondía a laptops gaming de alta gama. El ROG Ally X20 roza los $2.000, y Valve subió hasta un 46% el precio del Steam Deck OLED en varios mercados para compensar el alza en el costo de los componentes. En el caso de AYANEO, la empresa directamente suspendió los pedidos anticipados del modelo insignia Next 2 y discontinuó cuatro modelos de su línea, reconociendo que la crisis de DRAM hace imposible mantener los precios prometidos a sus backers.
Si sos alguien que estaba planeando armar o actualizar una PC gamer, o meterte en el mundo de los handhelds con un equipo nuevo, la recomendación general de los analistas es esperar o resignarse a pagar el precio actual sin esperanza de rebaja a corto plazo. Las predicciones del mercado no son alentadoras: Intel proyecta que la escasez de memoria no va a normalizarse hasta 2028, y Silicon Motion advirtió que la crisis de DRAM, NAND y HBM se va a extender por los próximos dos años como mínimo. El único escenario de alivio posible pasa por un enfriamiento en el apetito de las empresas de IA por chips de nueva generación, algo que por ahora no muestra ninguna señal de ocurrir.




