Apple acaba de lanzar el iPhone 18 Pro y el iPhone 18 Pro Max en más de 65 países, y el protagonista técnico del evento es el nuevo chip A20 Pro. Este SoC fue diseñado en colaboración con TSMC utilizando el nodo de fabricación N2, el primero en incorporar transistores Gate-All-Around (GAA) en la industria de los smartphones. A diferencia de los chips anteriores con tecnología FinFET, los transistores GAA ofrecen un mayor control electrostático, lo que reduce las fugas de corriente y mejora tanto el rendimiento como la eficiencia energética de forma simultánea. Este salto de proceso es el más significativo en la historia reciente de Apple Silicon, equiparable al salto que representó pasar de 7nm a 5nm en 2020.

El A20 Pro cuenta con una CPU de seis núcleos, donde dos de ellos son 'super cores' capaces de alcanzar los 4,93 GHz de velocidad, un 20% más rápidos que los núcleos de rendimiento del A19 Pro. La GPU integrada de siete núcleos promete hasta un 40% más de rendimiento gráfico respecto a la generación anterior, lo que tiene implicancias directas para los juegos mobile más exigentes. Además, Apple confirma que el chip ofrece un 50% más de ancho de banda de memoria comparado con el A19 Pro, implementado a través de una interfaz de memoria de 96 bits que alimenta de datos a los cores sin generar cuellos de botella. El Neural Engine también recibió una actualización significativa con 16 núcleos dedicados a tareas de inteligencia artificial.

Las primeras pruebas en Geekbench 6 muestran que el iPhone 18 Pro logra un score de 4.719 en single-core y 12.677 en multi-core, mientras que el iPhone 18 Pro Max alcanza 4.725 y 12.575 respectivamente. En Geekbench 7, el A20 Pro registra puntuaciones de entre 4.006 y 4.042 en single-core, lo que representa una mejora del 21 al 23% respecto al A19 Pro en rendimiento monocore. En multi-core, la mejora oscila entre el 27% y el 28%, lo que convierte al A20 Pro en el chip de smartphone con los resultados más altos jamás registrados en estas pruebas, superando incluso benchmarks preliminares del chip M5 en algunos subsets específicos.

Lo más sorprendente del A20 Pro es su comparación con los mejores CPUs de escritorio disponibles en el mercado. En Geekbench 7 single-core, el chip de Apple supera al AMD Ryzen 9 9950X3D —el procesador gaming de 16 núcleos más poderoso de la compañía roja— por un 26%, y al Intel Core i9-14900KS por un 32%. Es fundamental aclarar que esta comparativa no implica que un iPhone sea más potente que una PC de escritorio en todos los escenarios: los procesadores desktop siguen siendo muy superiores en cargas multi-core donde aprovechan su mayor presupuesto de potencia, refrigeración activa y docenas de núcleos trabajando en paralelo. Sin embargo, en rendimiento de un solo hilo —el que determina la experiencia en muchos juegos y apps del día a día—, Apple logró algo que era impensable hace apenas tres años.

Para los gamers y usuarios de iPhone, el A20 Pro representa el salto generacional más significativo desde la transición a los chips propios de Apple Silicon. Los juegos mobile más demandantes de gráficos, como Genshin Impact, Call of Duty Mobile y los últimos títulos de Apple Arcade, van a correr con una fluidez y calidad visual que antes era impensable en un celular. La mayor eficiencia del nodo 2nm también se traduce en una batería que dura más bajo carga intensa, una ventaja concreta para sesiones de gaming prolongadas en el iPhone 18 Pro. Si el trend continúa, en pocos años los chips móviles de Apple van a cerrar completamente la brecha incluso en cargas multi-hilo, poniendo en jaque a los fabricantes de CPUs de escritorio.