Es el final de un ciclo. El 9 de junio, Bungie publicó Monument of Triumph (update 9.7.0), la última gran actualización de contenido de la etapa live-service de Destiny 2. El looter-shooter no se apaga —seguirá online y jugable—, pero el estudio confirmó que frena el desarrollo activo del juego tras años de recortes, reestructuraciones y una comunidad cada vez más dividida.

Qué incluye la despedida

La actualización funciona como una carta de amor a los Guardianes: reúne misiones, recompensas y guiños a toda la historia del juego desde 2017, con un 'monumento' que celebra los logros de la comunidad a lo largo de los años. Es el cierre simbólico de una de las sagas shooter más influyentes de la última década, la misma que definió el género looter-shooter junto a Warframe y The Division.

Captura del juego

¿Y ahora qué?

Bungie redirige sus equipos hacia nuevos proyectos —entre ellos el esperado Marathon— mientras Destiny 2 entra en una fase de mantenimiento. Para los fans es agridulce: el juego no muere, pero la era de las grandes expansiones anuales llegó a su fin. Una época que marcó a millones de jugadores baja el telón con la frente en alto.

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